Las manos son vehículos para la transmisión de Streptococcus pneumoniae.

Una reciente publicación del European Respiratory Journal titulada Hands are vehicles for transmission of Streptococcus pneumoniae in novel controlled human infection study ha sido la primera en demostrar que la transmisión del Neumococo también puede ocurrir a través del contacto entre la nariz y las manos.

Hasta ahora se sabía que la bacteria se propagaba a través de la inhalación de gotitas en el aire que contienen la bacteria, por ejemplo, al toser o al estornudar. Los resultados sugieren que garantizar una buena higiene de las manos y mantener los juguetes de los niños limpios podría ayudar a protegerles de contagiarse frente a la infección. Una de las principales causas de muerte en todo el mundo y responsable de 1,3 millones de muertes en niños menores de cinco años cada año.

Los ancianos y las personas con otras causas de inmunidad deteriorada, como las enfermedades crónicas, también tienen un mayor riesgo de infección neumocócica.

Para evaluar la posibilidad de que frotarse la nariz aumenta la propagación de las bacterias, los investigadores analizaron a 40 adultos sanos quienes fueron asignados al azar en cuatro grupos en los que fueron expuestos a bacterias neumocócicas utilizando diferentes métodos. A un grupo se le aplicó agua en manos que contenía la bacteria y luego se les pidió que olieran sus manos (“olfateo húmedo”). A un segundo grupo se le pidió que oliera neumococos secados al aire en la parte posterior de la mano (“olfato seco”). Al tercer y cuarto grupo se les pidió que se metieran en la nariz un dedo que estaba expuesto a la bacteria húmeda o expuesto a la bacteria seca.

Las pruebas también mostraron que se produjo la misma cantidad de transmisión cuando los participantes se tocaron la nariz que cuando se frotaron la nariz con el dorso de la mano. Ahora bien, los investigadores han reconocido que las muestras de bacterias utilizadas en las pruebas se administraron a una dosis que puede no representar un escenario real, por lo que los resultados se deben tratar con “precaución”.

Los autores del trabajo, forman parte del School of Tropical Medicine y del Royal Liverpool Hospital en el Reino Unido. Leer estudio completo

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