¿Brinda beneficios la participación de famosos en campañas de salud pública a largo plazo?

Sabemos que los famosos, por definición, despiertan interés periodístico antes de abordar cualquier tema. De hecho, aparecen a menudo en medios en relación con noticias sobre su salud. También es frecuente ver como se involucran debido a una experiencia personal con una enfermedad o porque comparten las preocupaciones de otros ciudadanos y quieren ayudar ofreciendo el “imán publicitario” intrínseco a su celebridad o bien porque calculan que el que aparezca su perfil público en una buena causa puede ser bueno para su carrera.

Es frecuente que la primera reacción creada en el público sea un “¿qué sabrán ellos?“, porque los famosos no son expertos y su lenguaje pueden no reflejar de forma precisa los niveles de evidencia o todo el trabajo que se ha hecho sobre un tema. Sin embargo suelen hablar de forma personal y aportan una autenticidad convincente al discurso.

Pero ¿es realmente beneficiosa su participación en campañas de salud pública a largo plazo? o ¿simplemente generan falsas expectativas?

Hay ejemplos sonados de famosos en campañas publicitarias de salud como el Parkinson de Michael J. Fox, la infección por VIH de Magic Johnson que han demostrado que la participación de celebridades ha tenido una repercusión masiva gracias a las grandes coberturas informativas proporcionadas por los medios.

Sin embargo, a veces los resultados han sido discordantes, como con el cáncer de mama de Kylie Minogue. Positivamente, porque aumentó el porcentaje de mujeres que solicitaron una revisión ginecológica (1) pero negativamente porque también provocó un incremento en el número de mujeres jóvenes que solicitaban una mamografía, y entre quienes se ha demostrado que los riesgos de realizarse la prueba superan los beneficios (2).

Otros salieron muy mal o sirvieron para muy poco, como el Príncipe Carlos de Inglaterra, cuyas campañas a favor de la medicina tradicional y los remedios herbales le han valido su descrédito.

Pero, ¿qué pasaría si tal celebridad hubiera tenido una neumonía prevenible y su historia se volviera viral, generando una mayor conciencia de la importancia de la vacunación frente a la enfermedad en población susceptible. Tal vez, la ambivalencia sobre “el efecto Kylie” refleja el debate permanente sobre la conveniencia del cribado mamario, pero no debería cegarnos sobre el valor potencial del compromiso de los famosos en causas importantes.

Si un rostro famoso permite amplificar el mensaje y poner el foco en un problema de salud, a menudo desatendido por los medios y desconocido para la opinión pública. Bienvenido sea.

 

Por el Dr. Manuel Linares

 

  1. Chapman S, McLeod K, Wakefield M, Holding S. Impact of news of celebrity illness on breast cancer screening: Kylie Minogue’s breast cancer diagnosis. Med J Aust 2005;83:247-50.
  2. Kelaher M, Cawson J, Miller J, Kavanagh A, Dunt D, Studdert DM. Use of breast cancer screening and treatment services by Australian women aged 25-44 years following Kylie Minogue’s breast cancer diagnosis. Int J Epidemiol 2008;37:1326-32.

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