Tomar conciencia en vacunación, por el Prof. Ángel Gil de Miguel.

Prof. Ángel Gil de Miguel

Nadie pone en duda los grandes logros de la vacunación a lo largo de la historia, de hecho es un ejemplo que todos ponemos a la hora de hablar del impacto en la reducción de las enfermedades infecciosas. Hablamos de la potabilización de las aguas como una intervención en materia de salud pública que redujo este tipo de enfermedades a niveles nunca antes pensados, pero también hablamos del impacto de la vacunación , sobre todo recordamos el impacto de las campañas de vacunación de los años 60 cuando la poliomielitis mermaba la vida de nuestro niños, y como la vacunación redujo la mortalidad y morbilidad , y también las secuelas, de esta enfermedad. En ese momento empleábamos una vacuna atenuada que tenía sus contraindicaciones por el propio hecho de ser atenuada y por lo tanto no se podía emplear en determinados grupos de riesgo como inmunocomprometidos, pero que sin embargo, llevó a niveles insignificantes esta enfermedad, y nos ha permitido erradicar este enfermedad en el año 2002 en todo el continente europeo.

Son muchas las vacunas que han ido apareciendo desde entonces, cada vez mas eficaces y mas seguras y gracias a ellas hemos dejado de ver muchas enfermedades infecciosas, por lo que ahora no les damos importancia o la importancia que deberían. Es por eso que con frecuencia decimos que las vacunas son enemigas de si mismas, ya que sus logros a veces se vuelven en contra de ellas, por eso tenemos que “tomar conciencia de la importancia de la vacunación”.

Uno de los ejemplos mas claros de los últimos años ha sido lo sucedido con la vacuna frente a sarampión, hemos dejado de ver la enfermedad, apenas tenemos casos y por lo tanto eso hace que muchos pediatras no hayan visto nunca un niño con sarampión. Y por lo tanto, los padres no sienten la necesidad  de vacunar a los niños ya que no ven la enfermedad y mucho menos sus complicaciones. Esto unido a otros condicionantes ha hecho que en algunos países como el Reino Unido se haya dejado de vacunar de forma generalizada y se hayan producido brotes de un gran impacto, con casos complicados de sarampión como sarampión hemorrágico o encefalitis sarampionosa, y la enfermedad se ha vuelto en alguna medida endémica.

Afortunadamente,  no es el caso de nuestro país donde recientemente la Unión Europea ha felicitado a las autoridades sanitarias con el buen cumplimiento del Plan de Eliminación del Sarampión y la Rubéola. Ahora bien la experiencia de lo sucedido en el Reino Unido nos tiene que servir para no bajar la guardia y saber que en el momento que bajan las coberturas de vacunación estás enfermedades se van a manifestar en forma de brotes, y que si esa situación se mantiene muchas de estas enfermedades volverán a ser endémicas en nuestro entorno. Pero afortunadamente los pediatras y la enfermería pediátrica tiene una buena conciencia de la vacunación y eso hace que tengamos coberturas por encima del 95% en el seguimiento del calendario de vacunación infantil.

Otro tema muy diferente es la vacunación del adulto donde tenemos un margen de mejora muy grande, las coberturas de vacunación son bajas en la población adulta y tal vez solo en la vacunación antigripal en los mayores de 65 años alcanzamos cifras aceptables, próximas al 55%, pero lejos de las recomendaciones de organismos internacionales como la OMS que marcan el limite en el 75%. Es por eso que debemos de tomar conciencia de la importancia de la vacunación del adulto y trabajar para alcanzar coberturas que lleguen al mismo nivel que el los niños, es decir el 95%. Sé que es difícil pero por eso tenemos que establecer estrategias que ayuden a las autoridades sanitarias a cumplir con sus objetivos.

Muchas Comunidades Autónomas han puesto en marcha calendarios de vacunación para la población adulta, pero el grado de cumplimiento es bajo, tenemos que conseguir entre todos que el esfuerzo que se hace desde las CCAA no se quede en un saco roto sino que se lleve a cabo, debemos ser mucho mas proactivos en la vacunación. Además en la población adulta las estrategias de vacunación en el fondo se centran en completar el calendario de vacunación infantil, en el caso de que no fueran vacunados en la infancia o no hayan pasado las diferentes enfermedades, y ponernos al día de la vacunación frente a tétanos y difteria, y dos estrategias mas, la vacunación anual frente a gripe, intentando llegar al 75% de cobertura en los mayores de 65 años, y si fuese posible alcanzar esas mismas coberturas en todos los grupos de riesgo que requieren vacunación según los establecido por las autoridades sanitarias. Y por ultimo mejorar la estrategia de vacunación antineumocócica, de tal forma que demos un salto cualitativo y cuantitativo, lo que podemos conseguir por un lado aumentando las coberturas de vacunación en los grupos de riesgo que están establecidas en todas las CCAA y por otro lado ir implementando estrategias de vacunación en función de la edad.

De todos es conocido que las estrategias de vacunación en grupos de riesgos son muy laboriosas y que alcanzan coberturas muy bajas y por lo tanto para poder conseguir los niveles de efectividad de la intervención sanitaria, debemos complementar esas estrategias con la vacunación en grupos de edad, esto se esta haciendo, poco a poco, en algunas CCAA y lo ideal es que se vaya incrementando. Estás estrategias nos harán tomar conciencia de la vacunación ya que aumentaremos la efectividad de la vacunación y mejoraremos de forma considerable la calidad de vida de la población mayor de 60 o 65 años, reduciremos considerablemente la carga de enfermedad por neumonía neumocócica en estos grupos y mejoraremos su calidad de vida, no les daremos mas años de vida, pero si que les daremos mas vida a esos años.

Para finalizar podríamos decir e insistir en que “tomar conciencia de la vacunación en el adulto” hará que las estrategias de vacunación implementadas por las CCAA serán mas efectivas y también mas eficientes. Estamos invirtiendo en vacunación pero no somos conscientes de que con dicha inversión vamos a ganar en calidad de vida de los mayores y eso lleva implícito una reducción del gasto sanitario. Como nos muestran, todos los años,  los datos del GAVI por cada dólar invertido en vacunación revertimos a la sociedad 16 dólares, ya que la población vacunada se convierte en una población mas sana, con mejor calidad de vida y por lo tanto su gasto sanitario es menor.

“Tomemos conciencia de invertir en vacunación es invertir en salud”

 

 

 

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